22 junio 2009

LA ENFERMEDAD HOLANDESA Y EL EFECTO VENEZUELA (SEGUNDA PARTE)

Se ha retomado el debate sobre la enfermedad holandesa en Venezuela, y sirven estos últimos diez años para someter a la prueba lo que se ha llamado “Programa Nacional Popular” como aproximación del manejo de una riqueza como la del petróleo. Más allá de lo político y lo ideológico no parece que la administración de dicho recurso supere en resultados para el país con respecto a las otras propuestas. Desde la participación en regalías e impuestos por el uso de un recurso propiedad del Estado, pasando por la nacionalización, por la apertura y ahora por el PNP, no hemos tenido logros, se sigue siendo el mismo país que compra en el mercado internacional casi todo y que fuera del petróleo no existe más nada, todo esto sin adentrarnos en el análisis de la empresa estatal PDVSA, en términos gerenciales, de progreso técnico, de creación de riqueza.

Vale la pena recordar un poema de Jorge Alberto Zalamea:
“De Venezuela la rica, la más rica, la mil veces rica, la riquísima – inesperado centro de musicalia, sede de la más audaz arquitectura, lonja de artistas, mecenas estrellado (¡oh antifaz, oh máscara, oh irrisión!) -, de Venezuela humeante de petróleo, humeante de pan, han venido cinco millones de pobres venezolanos y los millares de sombras que toman aquí, entre vosotros, vacaciones de los penales, presidios y cárceles en que pagan el planteamiento de un pleito: ¡el vuestro, el nuestro!” El sueño de las Escalinatas (Bogotá 1964)[1]

El poema de Zalamea nos remite a la tragedia de los países que en medio de la abundancia que le depara la naturaleza, lejos de alcanzar alguna referencia de desarrollo económico y social, se encuentran en el estancamiento o la involución. No obstante, acostumbrados a fijar la atención en ejemplos de mal desarrollo, hay excepciones, países con cuantiosos recursos naturales que superaron la susodicha maldición de la abundancia: Australia, Canadá, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda y Suecia. O, como lo vienen intentando durante los últimos decenios, países como Costa Rica, Chile, Malasia, Mauricio y Botswana. La regularidad en estos procesos está en una fuerte convicción cívica que impide ceder a la tentación del uso de esos recursos con fines esencialmente políticos, a través de formas de legitimación electoral. Es el Estado al servicio de la gente y no al revés, la clave de éxito.

Se sigue hablando de la Enfermedad Holandesa en Venezuela, y el verdadero problema es que se sigue pensando que los objetos y las cosas poseen atributos morales[2], cuando estos corresponden a los humanos, así se plantea que el petróleo, estiércol del diablo, es la fuente de las desgracias de este país, ¡pues no! , está en la propia gente, en los venezolanos. Pensamos que tampoco la causa está en los líderes que han dirigido este país, ellos simplemente han aprovechado la oportunidad que brinda un pueblo cuya cultura, por alguna razón, esta imbuida de inmediatismo, amante de la retórica, y con valores poco propicios para el desarrollo de la ciudadanía.

Cuadro de Hipótesis: La posesión de recursos que no son productos del trabajo, con cualificación rentística, sume a los pueblos en una suerte de maldición de abundancia.

Tesis I: La renta petrolera ha desbordado la capacidad de absorción de capital de la economía venezolana: La estrechez del mercado estableció límites a la expansión industrial, la sobrevaluación del bolívar, con el cierre del mercado externo, se erigió en obstáculo al desarrollo. Venezuela, por la estrechez de su mercado interno, a nivel de formación de precios, está constituida por oligopolios técnicamente inevitables. Tanto el cierre al sector externo como la apertura sin regulaciones son extremos y no pueden ser la guía para la instrumentación de políticas económica.

Tesis II: El ingreso intermitente y masivo de divisas lleva a una sobrevaluación del tipo de cambio y a una pérdida de competitividad, lo que perjudica al sector transable. Al apreciarse el tipo de cambio real, los recursos se reasignan desde la manufactura hacia los segmentos no transables y a la rama primario-exportadora en auge. Esto distorsiona la estructura de la economía al distraer los fondos que podrían dirigirse a los sectores que propician más valor agregado, empleo, progreso técnico y efectos de encadenamiento.

Tesis III: Esa abundancia de recursos externos, alimentada por los flujos que generan las exportaciones y los créditos fáciles, lleva a un auge temporal del gasto e inversión improductiva: generalmente significa un desperdicio de recursos que impulsa la sustitución de productos nacionales por importados. Más grave aún cuando es el Estado el administrador de los sectores con ventaja comparativa de costos, porque los incentivos perversos operan a favor del deseo de perpetuidad en el poder, de quienes lo detentan, a costa de los intereses del propio país.

Tesis IV: La explotación de los recursos naturales no renovables en forma de enclaves crea poderosos Estados empresarios dentro de débiles Estados Nación. Una regularidad en los países con poco éxito en la administración de la abundancia, es que dan lugar a Gobiernos Empresarios, con un Estado de débiles instituciones. De los fallos del mercado pasamos a los fallos del ejercicio del poder sin límites, ni contrapesos.

Tesis V: El problema radica en los gobiernos, los empresarios e incluso la ciudadanía de nuestros países con mal desarrollo: no han sido capaces de idear las políticas económicas y las reformas legal-estructurales requeridas, ni se ha podido conformar las alianzas y los consensos necesarios para aprovechar las enormes potencialidades y asegurar la transición de economías dependientes hacia economías autosustentables, con integración nacional y mercado interno; en suma, hacia sociedades más justas y equilibradas.

Estas reflexiones hemos querido compartirlas entre nosotros, con grupo de profesores perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de la Universidad de Carabobo, como parte de nuestra propia actividad. Ha sido redactado este escrito por Francisco J Contreras M, y no compromete al grupo lo escrito en el mismo.

Francisco J Contreras M


[1] Jorge Alberto Zalamea. “Sueño sobre las Escalinatas”. Bogotá, 1964.
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=2479&p=Jorge%20Zalamea&t=Ya%20est%C3%A1is%20aqu%C3%AD,%20creyentes%E2%80%A6%20(El%20sue%C3%B1o%20de%20las%20escalinatas%203)&o=Jorge%20Zalamea

[2] Existe un buen trabajo donde se puede encontrar una aproximación del planteamiento, citamos al Profesor Jesús Puerta: “Raíces de esa semantización moral del petróleo las encontramos ya en Alberto Adriani, cuando considera al petróleo como una mina más que daña el ambiente natural y no contribuye a formar la ética del trabajo y el ahorro del "homo economicus" que Venezuela requiere para poder desarrollar una economía independiente”, aún cuando pensamos la idea de Alberto Adriani corresponden más bien un planteamiento económico del cómo utilizar un recurso y transformarlo en fuente de desarrollo, es el uso el que da lugar a un incentivo perverso favorable al gasto improductivo.
http://74.125.95.132/search?q=cache:Pwt31kWoNKcJ:servicio.cid.uc.edu.ve/faces/revista/a6n13/6-13-7.pdf+%22jes%C3%BAs+Puerta%22+petr%C3%B3leo&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve

08 junio 2009

REPORTE SOBRE LA INFLACIÓN DEL MES DE MAYO 2009 DE VENEZUELA

Según información aparecida esta semana en el sitio internet del Banco Central de Venezuela[1], la inflación correspondiente al mes de mayo alcanzó 2,0%. Por quinto mes consecutivo la inflación se ubica en un nivel por debajo de lo esperado por los expertos y por encima de lo anticipado por el Gobierno. Para que la meta del Gobierno (15%) se alcance, la inflación mensual debería ubicarse en lo sucesivo en 0,78%, para que ocurra lo esperado por los expertos (más de 32,55 en promedio) la inflación mensual debería sobrepasar el 2,85% en los meses sucesivos del año en curso.


Las cifras mostradas causan sorpresa en muchas personas que leen este reporte, piensan que la inflación es mayor. En esta oportunidad mostraremos el por qué a muchos les parece que la información sobre la inflación está subestimada. Vamos a utilizar la siguiente información sobre el ingreso nominal, supongamos que en Venezuela el patrón de distribución de ingresos es el siguiente:



Si este fuese el caso, y si como es nuestra hipótesis, el grueso del impacto inflacionario recae sobre la clase media (estratos A, B y C) que es el 21% de la población, si quien lee este reporte, es del estrato de la clase media, tiene razón y los argumentos: por ejemplo, en la ciudad de Valencia una arepa rellena y un vaso pequeño de algún batido, en Octubre del 2008, le costaba 18 bolívares, hoy mayo del 2009, adquiere el paquete en 27 bolívares, el efecto precio fue de 53% durante el período, por supuesto está sufriendo un impacto muy superior al 14 % del período según el IPCN estimado por el Banco Central de Venezuela. ¿Cómo resulta posible que la arepa y el batido hayan subido 54% y el IPCN revele 14%? La respuesta está en la tabla siguiente:


Como podrá observar efectivamente la inflación le impacta en 54 %, pero Usted pertenece a un grupo cuyo peso en el IPCN es de 21 %. Por supuesto la hipótesis exagera, pues el estrato AB + C está incluyendo gente (estrato C) cuyo efecto probablemente sea similar al de los estratos D y E, con lo cual la importancia atribuida al 53 % sea menor. En conclusión a Usted la arepa le aumentó en 53% pero al resto le aumentó sólo en 4%. Le recordamos que estamos refiriéndonos a un grupo familiar con dos salarios. Reiteramos, es la clase media la que soporta el mayor impacto de la inflación, sus opciones de consumo disminuyen pues la gama de productos se reduce, sufren el mayor efecto inflacionario pues los productos que compran son los de mayor componente importado (y estos todavía no han ajustado sus precios al salir de la lista CADIVI) y no pueden recurrir a otros mercados pues el costo de la búsqueda alternativa (por ejemplo en establecimientos de MERCAL) puede anular las ventajas de precios más bajos.


Sigue siendo nuestro país el de peor desempeño en términos de estabilización dentro de América Latina, ello nos remite a nuestra hipótesis: la crisis en nuestro país es de otra naturaleza, guarda más relación con la conducción económica y política del Gobierno, que con la crisis financiera mundial, similar al caso Argentino. La naturaleza de la crisis financiera actual es esencialmente recesiva, es decir, con cierre de empresas, con caída del crecimiento, con desempleo y con disminución del índice general de precios, así lo revela la evidencia empírica en el mundo, América Latina no es la excepción, salvo los casos Venezuela y Argentina. No es azar, Argentina es uno de los graneros más importantes del mundo y Venezuela uno de los proveedores de petróleo más importantes del mundo, hace en ambos casos, que el Estado no tenga que hacer grandes esfuerzos de regulación eficiente del mercado o ser eficiente en sí mismo como productor de bienes y servicios. Es esta razón por la cual el argumento de que la tierra y la riqueza del subsuelo son generadores de renta, mas no de riqueza, es en cierta manera válido.

Mucho se ha hablado sobre la historia económica del país durante la era petrolera, incluso llegándose a señalar al petróleo como el “estiércol del diablo”, expresión que se le atribuye a Juan Pablo Pérez Alfonzo en su diagnóstico de los setenta sobre el “efecto Venezuela”. Uno encuentra tanto en el pensamiento de derecha, como el de izquierda, la demonización del petróleo, cuando es un asunto político con efectos económicos. Mucha tinta ha corrido tratando el tema en términos sociológicos, ideológicos y políticos, ello es importante e insoslayable, pero es imperdonable el desdén con que se ha manejado la aproximación económica del asunto, al ideologizar cualquier análisis económico por considerarlo “neoliberal”, como si las fuerzas del mercado operaran sólo bajo en capitalismo, cuando peor son los males bajo las formas arcaicas del socialismo, donde brota como la mala hierba la especulación y los “mercados negros”. Las formas exitosas de socialismo, con más libertades (Chile, España,…), o con menos libertades (China) guardan relación con la manera como se conduce la política económica: a través de las fuerzas del mercado, no sustituyéndolas.

En nuestro medio reina la retórica, de modo que se le puede atribuir a Alberto Adriani y a Arturo Uslar Pietri, inclinaciones fisiocráticas por enunciar una frase como la de “sembrar el petróleo”, cuando la expresión corresponde a una manera de hacer llegar al gran público, la idea de que ese recurso no renovable había que darle otro uso, diferente al de transformarnos en compradores de baratijas, a través del comercio internacional, así se fuera socialista o capitalista, y que había que dar un uso a los recursos derivados del petróleo anticipando las respuestas del mercado, no con la fatal arrogancia de pretender su destrucción, cuando al mercado apenas se le puede regular. El discurso académico venezolano está muy cargado de hipótesis, especulación y poca evidencia.


Hemos construido una tabla tomando valores constantes del precio del petróleo (al año 2008), calculando los precios promedios como media geométrica de la serie mensual que va desde el año 2004 al año 2008. En estos tiempos de socialismo a la venezolana, desde el 1994, se pueden identificar tres momentos, uno de tendencia a la baja en el precio del petróleo (1994-98), otro de estabilidad (1999-04) y otro de alza (2005-08), en todo momento, con bajas o con alzas unos precios que ningún otro bien ha tenido en el mercado mundial. En ese lapso ha ingresado al país casi 872.000 millones de dólares: ¿Cuánto se quedó en el país en términos de infraestructura social, de parques industriales, de reducción drástica de la pobreza? ¿Cuánto hemos dilapidado?, de allí que califiquemos al problema como económico.


Lo que fue una hipótesis es una realidad: diferimiento de los compromisos de pagos con proveedores y sector laboral, reducción del otorgamiento de divisas a través de CADIVI, disminución del aporte a Gobernaciones, Alcaldías, Universidades, y todavía resulta insuficiente para la contención de la inflación. De alguna u otra forma no existe alternativa, hay que contener el gasto y asegurar el uso productivo de los que nos queda, porque no tenemos recursos para sostener compras en el exterior. Neoliberal, populista o socialista del siglo XXI, un sistema de Gobierno puede mejorar las cosas pero no hacer milagros, aumentar la capacidad productiva de un país no se logra en menos de seis años, ni con discursos. La única forma de cerrar esa brecha entre el gasto y la producción en Venezuela es a través de la inversión, preguntamos: ¿Desde cuándo no se realiza un esfuerzo real de crecimiento?, buscando la respuesta llegamos de nuevo a la Venezuela de Alberto Adriani. El asunto es como desviar los proventos de la explotación de hidrocarburos desde al gasto a la inversión. No se puede vivir eternamente gastando más de lo que se produce.

Si se mantiene el estado actual de política económica, sin desbocamiento del gasto público, estadísticamente las predicciones para lo que resta del año son las siguientes:


La inflación del lado de los costos penaliza más que la inflación por el lado de la demanda, en los próximos meses es posible que podamos poner a prueba este planteamiento; se trata de la industria automotriz y de la industria de autopartes, las cuales se encuentran haciendo frente a dos problemas: los laborales y el aprovisionamiento de divisas para hacer frente a sus necesidades. Cuando se trata de inflación de demanda la industria puede responder con mayor producción, no pierde, ni existe riesgo de quiebra. Algo bien diferente es cuando tus costos suben y tienes dificultades para transferir los efectos a precios, es el caso actual. En el caso de inflación de costos e impacto recesivo, los efectos de costos no se limitan al aumento de precios de los insumos, se extienden, pues la absorción de los costos fijos disminuye y se distribuye entre menos unidades con una incidencia mayor de costos.


Hasta hace algunos años la venta de vehículos reflejaba mejor la coyuntura. Hoy en día la motivación de compra no sólo responde la necesidad de uso y de status, es un medio de resguardo del patrimonio familiar, a lo cual se añade la moderación de la oferta a través del suministro de divisas de CADIVI y la programación de la importación de vehículos. El futuro es indeterminado con tendencia a la baja.

Este documento puede ser descargado desde el siguiente enlace:
http://www.franciscocontreras.com.ve/Archivos/Quinto_reporte_inf_May_09.pdf

Francisco J Contreras M
http://www.franciscocontreras.com.ve
http://franciscojcontrerasm.blogspot.com
http://franciscojcontrerasm.wordpress.com
acad@franciscocontreras.com.ve

[1] http://www.bcv.org.ve/excel/4_5_7.xls?id=410

01 junio 2009

EL MAL HOLANDES Y EL EFECTO VENEZUELA

Durante el decenio de los sesenta, en el pasado siglo, el descubrimiento de grandes yacimientos de gas en el Mar del Norte, se tradujo en un aumento considerable de los ingresos de los Países Bajos. El florín se apreció, aumentando su tasa de cambio frente a otras divisas. El que la moneda nacional se aprecie se tradujo también en una pérdida de competitividad de las exportaciones no relacionadas con la energía fósil, de manera que el sector tradicional exportador (en Venezuela el sector petrolero) no deja posibilidades para el desarrollo de otros sectores de exportación.

Lo que llama la atención es que, en Venezuela, llamen al fenómeno “Enfermedad Holandesa”, igual que en el resto del mundo. Decimos esto porque en Venezuela por los años treinta ya Alberto Adriani (ver foto) lo había anticipado y junto con Arturo Uslar Pietri enunciaron una frase que todavía retumba en los oídos de muchos sin saber por qué: “Hay que sembrar el petróleo”, y esto fue lo que hicieron los gobernantes de los países bajos, sin haber consultado a los expertos, reiteramos “sembraron el petróleo”, tal como lo aconsejaron Adriani y Uslar.

Pensamos, que es un error asociar los males públicos del país con los vaivenes del negocio petrolero. Es como responsabilizar a los cerdos por los males del virus H1N1 y decidiéramos sacrificar a los porcinos. Pues no, ha sido responsabilidad exclusiva de los gobernantes, desde el inicio de la era petrolera, de este país, con la excepción del Gobierno del General Isaías Medina Angarita, del nefasto uso de los proventos derivados del petróleo.

Es triste que el mundo llame mal holandés a algo que fue diagnosticado treinta años antes por nuestros venezolanos, y que el tributo de las prescripciones se le acrediten a Warner Max Corden y J. Peter Neary, cuando cincuenta años antes esos mismos pensadores venezolanos lo hicieron en nuestro país.

Eso que se llama “Mal Holandés” existe en nuestro país en diversas presentaciones. En el ámbito de la Gerencia Pública, no es lo más destacado en el estado del arte de la cosa pública quienes son responsables del destino de la nación, en la Gerencia Privada el éxito no lo signa la naturaleza emprendedora, en la Actividad Académica lo más preciado y lo más premiado es la pertenencia a algún grupo y la posibilidad detentar algún cargo administrativo o de autoridad. Todo ello se explica en ese “laizzer faire, laizzer passer” que rodea al ejercicio del poder.

Así como el sector transable (exportador) se ve afectado por el mantenimiento de una paridad cambiaria adversa, así mismo un Estado Asistencialista promueve el mercantilismo contra el espíritu emprendedor en el sector privado, promueve valores diferentes a lo académico en las Universidades y el clientelismo sectario en sus entrañas. Menos mal que existe mundo y algunas formas de valor no son controladas por el Estado, al menos hay reconocimiento al talento de Johan Santana y Gustavo Dudamel, no son confiscables, no son expropiables, sobretodo, no dependen de su adscripción alienada a un Presidente, a un Gobernador, a un Alcalde, a una Autoridad Universitaria, a un Mercader. No se sienta aludido, si Usted no es Mercader de oficio, Populista en ejercicio o Profesor sin academia.