03 abril 2014

La clase media venezolana: entre la postración y la extinción

Postración y extinción de la clase media 

Este escrito se dio en Valencia, 03 de abril del año 2013.

La igualación en la pobreza

Más allá del debate político que domina la vida nacional el problema económico esencial de Venezuela es el de la igualación en la miseria de la población, lo mas insólito es que nuestro país inmensamente rico y bien dotado en recursos naturales importantes, esté inmerso en un estado de escasez, comparable al de naciones escasamente dotadas. Otro rasgo distintivo es que los ministros de economía en este país parecieran vivir en un permanente estado de emergencia en el cual no se dispone del sosiego, ni del tiempo necesario para emprender una visión de país que logre la adhesión social necesaria para la estabilización y el desarrollo en un sentido amplio. Ahora con el argumento de que la información económica tienen interés político se retrasa no se ofrece.
El rostro de un postrado
En términos de lucha contra la pobreza y de formulación de una visión de país, la gestión de los ministros de economía han dejado mucho que decir, ha sido peor de lo mismo, pues desde sus inicios, con los que venían precedidos de credenciales académicas y de una percepción mas avanzada de la economía, como Felipe Pérez, hasta los recientes con menos credenciales ha sido pura retórica.
¡¿Cuáles planes, cuales principios?! Nada más puras ocurrencias, largos escritos, declaraciones, todas incoherentes que no califican siquiera como un buen epistolario de buenas intenciones.

El juicio de la gente

El juicio sobre la gestión de estos ministros podríamos dejárselo al público, pidiéndole que se forme sus conclusiones a partir de los hechos siguientes: Si hasta los jóvenes profesionales bien formados se siguen convirtiendo en buhoneros, que andan por doquier vendiendo baratijas, en taxis subarrendados, en tarantines de venta de loterías y otros oficios, propios de sociedades perdidas en la decadencia. Si las empresas continúan cerradas, y a pesar de la inamovilidad laboral durante esa gestión, sigue reinando el trabajo informal. Si a pesar del alto del precio del petróleo, el tipo de cambio se deteriora. Si la escasez de bienes y servicios y la inflación forman parte de la cotidianidad ¿Qué juicio pueden merecer los señores ministros? 
Quien dude de la situación de crisis y de postración de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde la gente vive en colas para adquirir bien caro lo que a penas consigue, donde pululan toda clase de indigentes, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, cuidadores de puestos en colas, gestores de requisitos burocráticos gubernamentales, cuida carros, o peor al acecho para apropiarse de algo que no le es suyo.
Lo mas salvaje de la acción de Gobierno, como también lo hicieron los que le antecedieron, es recurrir a ajustes de política económica, que de una sola vez y sin consulta disminuye la riqueza y los ingresos de los venezolanos en mas de 66 % con una fuerte depreciación cambiaria.

La historia se repite

En definitiva la historia se repite, la política económica en Venezuela se ha  limitado históricamente a dos opciones: o se mantiene fijo el tipo de cambio, cuando el negocio petrolero va bien, o se devalúa o deprecia el bolívar, cuando el negocio petrolero va mal. Ahora incluso hasta con buenos precios para el petróleo y buena renta, todo va mal. Esto es a nuestro juicio una muestra de la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Hemos sido gobernados por gente cuyo interés por el país no supera los límites de una retórica demagógica y populista. 
Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna discrecional y caprichosamente, según los designios del Presidente, tendremos no solo inflación, sino también desocupación. El grado en que sea dominante la inflación o la desocupación dependerá del grado de autoritarismo y poder que tenga el gobernante.
No tenemos un  estadista que ofrezca una visión de futuro, posible y deseable para el país y que genere la sinergia social necesaria para el desarrollo, como siempre caudillos, con muchas ocurrencias que califican como “planes de desarrollo”. Ocurrencias cuya efectividad se mide por el éxito del demagogo en cada contienda electoral, primero sobre la base del antagonismo y la desunión de los venezolanos y segundo, a través del despilfarro del gasto público, en dádivas y asignaciones a los seguidores del régimen, ocultas bajo el falso manto de programas de ayuda a supuestas redes sociales en el combate a la pobreza. Resulta fácil ser presa de la tentación y pensar: ¿Será acaso que éxito electoral de nuestros partidos, consiste en la manipulación y el engaño de la creciente masa de pobres del país, de asegurar y perpetuar su pobreza, sin resolverla?

La diferencias entre ajustes económicos inevitables y estrategias económicas

Hay que entender que las políticas macroeconómicas de ajuste son respuestas coyunturales que tan solo permiten un respiro mientras se afinan las verdaderas estrategias económicas, políticas y sociales que den frente a los problemas de fondo del país. Que si no se logra el consenso, el apoyo, para utilizar una palabra acorde con estos tiempos, la sinergia y la movilización de la mayoría de los venezolanos en pro de un proyecto de país, las políticas de ajuste no resuelven, más bien agudizan el problema. Uno se pregunta dónde están los planes de estos ministros, más allá de ajustes macroeconómicos.
Es usual creer que al depreciar o devaluar el signo monetario se encarezcan las importaciones y se abaraten las exportaciones, es corriente escuchar en nuestro país que no es posible exportar productos no tradicionales porque la moneda está sobrevaluada, así de fácil se concluye que al aumentar lo exportado y disminuir lo importado se revierte la salida de divisas y se relanza el desarrollo económico. Sin embargo, este argumento tropieza con varios obstáculos, primero los productos de exportación, en un mundo globalizado, tienen un componente importado, muchas veces  nada despreciable y segundo los precios de los componentes nacionales a la larga se ajustan en alguna proporción de la depreciación. Peor aun, muchos productos con ventajas comparativas de costos, se ajustan de forma instantánea con el tipo de cambio, tal es el caso de los productos siderúrgicos en Venezuela. A la larga la devaluación o depreciación requiere, luego de ajustes sucesivos de precios, nuevas depreciaciones o devaluaciones.
En países grandes, estas medidas son mas eficaces ya que su gran volumen de comercio afecta los precios internacionales, cuando dejan de importar, los precios en el mercado mundial caen, con lo cual el costo de producir una unidad de poder adquisitivo, a través del comercio internacional es menor que en un país pequeño como Venezuela.
Nuestra tesis es que este tipo de política tiene menos efectividad en países como el nuestro, y que aun cuando inevitables solo ofrecen un segundo aire, que tiene que ser sabiamente aprovechado para lanzar un verdadero proyecto de país por medio del concurso de todos los venezolanos y no como esta ocurriendo con una lucha fraticida, donde unos pocos quieren imponer a los otros, un proyecto político cargado de una ideología fracasada, de revanchismo, resentimiento y odios. ¿Dónde está ese proyecto de los señores ministros?

Quién gana con el caos económico

El único ganador con políticas de ajustes fundadas en el tipo de cambio resulta ser el gobierno, que gracias a las mal llamadas ganancias cambiarias, pueden compensar monetariamente las insuficiencias fiscales, esta política permite aumentar el gasto público sin medidas impopulares como el aumento de los tributos. Sin embargo, a la larga el efecto inflacionario resulta mayor y más perjudicial para los que tan solo derivan sus ingresos del trabajo. Mas temprano que tarde la gente percibe que aun cuando sus ingresos aumentan, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, la presión social no se hace esperar y la inestabilidad política se acrecienta, la confianza se desvanece, los capitales buscan refugio seguro fuera del país.
Se cierra un círculo causal acumulativo del gasto público, que necesita, como la droga para el adicto, más depreciación o devaluación y la vorágine sigue, muy pocos se benefician de ello: los funcionarios públicos que poseen información que el resto no tiene y actúan estratégicamente a favor de sus propios intereses sean pecuniarios, políticos o electorales. Otros tal vez puedan compensar el proceso y hasta ganar, las grandes empresas con las que el Gobierno conviene tratos para mantener alguna fachada de éxito, las empresas que han vivido bajo la sombra protectora del estado, mientras la inmensa mayoría se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el protagonista de nuestra conversación: la pobreza. 
Atrapados en la inmediatez y su apego al poder, al lucro, a la materialidad, a su propia seguridad, los voceros del Gobierno, no se les ocurre otra alternativa diferente a la de recurrir al gasto público deficitario, y desvían los pocos recursos, de quienes sobreviven y producen. Es así que transformamos la escasa capacidad de generar riqueza en consumo, como el psiquiatra que vende el diván, se vive al momento con el producto de la venta, pero pierde el medio de trabajo. El problema no termina, pues la misma o más cantidad de dinero circula, mientras menos bienes y servicios se producen, el resultado: más inflación con desempleo. Gira de nuevo la rueda y se acumulan presiones y males que en cualquier momento pueden hacer explosión y definitivamente dar al traste con lo que queda de democracia. ¿En qué difieren los Señores Ministros de este retrato?

La tragedia de la clase media

Proletarización de la clase media ha sido otro efecto de las medidas económicas. El encarecimiento del dinero excluye una gran proporción de venezolanos del mercado de viviendas y del automotriz, consumos representativos de la clase media venezolana. La erosión del poder adquisitivo y el desempleo con inflación, disminuyen en tamaño a la clase media y la condenan a la postración y a la extinción. Este grupo social es el que mas contribuye con el desarrollo de un país, profesionales, pequeños empresarios de vital importancia para la prosperidad en vías de desaparición.
Creemos que el momento no admite este tipo de ajuste aplicado. En una crisis de múltiples connotaciones, no únicamente económica, sino también, moral, ética y política, además con una necesidad, que no admite retraso, de crecimiento económico, de acumulación de capital, no se puede pensar en otra alternativa que recurrir al ahorro externo, en forma de inversiones extranjeras y abaratando el crédito internacional. Ahora, no olvidemos que el capital no tiene patria y que fluye hacia donde existe seguridad, confianza, éstas solo se restituyen y mejoran cuando existen instituciones públicas autónomas, independientes y bien sustentadas democráticamente.

Definitivamente, reiteramos los funcionarios públicos, comenzando por el Presidente, tienen que ser servidores públicos, con el mínimo poder necesario para ejercer sus funciones, sin menosprecio al servicio de ornato, cuido y mantenimiento de los edificios, los gerentes públicos son conserjes que administran transitoriamente los recursos de la Nación y no dueños de hacienda, son simplemente administradores temporales de la Hacienda Pública, no propietarios de un fundo llamado Venezuela.

Autor: Francisco J Contreras M

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