17 mayo 2014

¿Por qué se perpetúan las dictaduras? (Segunda parte)

Extracto

En esta segunda parte queremos que nuestro lector realice su propia evaluación sobre la perpetuidad de las dictaduras, sus inductores y los marcadores de la corrupción. Que el usuario establezca su propia valoración sobre los criterios que permitan identificar la intensidad de cada variable explicativa y a su vez la relevancia de cada una de ellas dentro en la conformación del autoritarismo. Las únicas variables, con control parcial del ciudadano, son las llamadas inductores, las otras están fuera de su alcance. Un país con elecciones no significa en lo absoluto que exista democracia, puede existir una dictadura extrema que gana elecciones.

¿Por qué se perpetúan las dictaduras?

Mapa de la perpetuación de las dictaduras

Las definiciones y categorías utilizadas ya fueron detalladas en la primera parte de este trabajo.
El mapa de la perpetuación es el siguiente:

Cómo evaluar la perpetuidad de una dictadura a través de sus marcadores e inductores

Se hace la propuesta con base en una tabla de evaluación, a partir de la percepción del usuario sobre los componentes que rodean el fenómeno de la perpetuación de las dictaduras. Las variables o eventos considerados no tienen una justificación previa en su inclusión, es posible que haya mas, con menos, igual o mayor trascendencia en la sintomatología del autoritarismo.
La evaluación la haremos a través de dos categorías: inductores y marcadores. Hemos tomado la palabra “inductor” para acercarnos a esa posición pasiva del individuo que contribuye al reforzamiento de las dictaduras, sea de manera consciente o no. La otra palabra “marcador” porque permite establecer una jerarquización ordinal, mas no cardinal de la existencia de un evento, en términos de su posición o importancia. En ambos casos la base de ordenamiento es la intensidad con que un evento o variable hace presencia.

Intensidad

Se trata de que el usuario califique la intensidad con que un marcador, un inductor, o una variable de perpetuación se presenta en la sociedad. La escala califica el alcance, o la presencia del evento, desde una situación la mejor, entre 0% y 10% de alcance social hasta una situación extrema, la peor, entre 70% y 100% de alcance social. En las tablas siguientes se muestran los acordes cualitativos para cada nivel de intensidad.

Tabla de evaluación de los marcadores de la corrupción

Tabla de evaluación de los inductores de la dictadura

Tabla de evaluación de la perpetuidad de las dictaduras

La importancia de cada marcador o inductor

Se debe en la columna llamada “importancia”, distribuir entre cada criterio una valoración para cada uno que sume en total 100%. De esta manera el usuario jerarquiza la importancia de cada marcador, inductor o variable de perpetuación.

Presentación de la tabla de evaluación

El modelo de la tabla que deberá llenar es la siguiente:

La celdas sombreadas son las que se modifican.

Las dictaduras y las sociedades con inclinación autoritaria

Cuando el problema del autoritarismo se sitúa fuera del contexto de la persona, la dictadura se siente como algo externo, de lo cual otro es responsable o culpable. Es así que el esfuerzo va en la dirección de modificar o alterar ese entorno, de modo que se configure en algo mejor y no hacia un cambio en la propia persona.
Asumir a la dictadura como algo únicamente externo al individuo es una opción, el dilema radica en que el problema específico de la perpetuidad de un régimen dictatorial, no es algo completamente fuera de la responsabilidad del individuo y muy posiblemente, mientras en el conjunto de esas individualidades persistan valores e inductores del autoritarismo, imposible que el entorno cambie.
Hay una fuerte contradicción entre la perspectiva de actuación de los actores individuales y la visión deseada para el entorno, pues una cosa se piensa a favor del cambio hacia fuera -para los demás- y otra cosa se hace en la cotidianidad -para si mismo-, una suerte de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. El problema se hace mas complejo cuando el poder se concentra en una oligarquía, donde no hay contradicción entre la actuación individual y lo que se desea como entorno.
Hay una asimetría que favorece la perpetuidad de la dictadura, en la medida que quienes se le oponen no tienen un criterio único sobre el qué hacer y tampoco tienen intereses compartidos; mientras que los sostenedores del régimen si tienen unos intereses alineados y compartidos, y a nivel personal, no sufren ambigüedad moral.
En la primera parte de nuestro trabajo, hemos sostenido que una clave en la perpetuación del régimen autoritario, es la quiebra moral de la persona por la vía de los inductores [1] que hemos mencionado. Un régimen no solo es totalitario por si mismo, lo es además para asegurar la desmovilización de las fuerzas democráticas.

Los factores de acción y bajo control parcial del ciudadano

El ámbito de acciones de un ciudadano se encuentra dentro del alcance de los marcadores de la corrupción y de los inductores de la dictadura (sociales e individuales). Es necesario restablecer la dignidad moral de la persona a través de pequeños pasos, desde los comportamientos fáciles hasta aquellos cruciales y difíciles de alcanzar.
En cada ocasión que aparezca alguna inclinación para realizar algún acto marcador de corrupción o inductor de la dictadura, debe decirse ''No voy a hacerlo durante un corto lapso, y voy cumplir este mandato”.
Hay que buscar apoyos para cumplir esos mandatos, en la familia, en personas queridas, amigos y organizaciones. Ellos solo actúan como elementos de apoyo, no como figuras cargadas de compromiso. Así, ante esas condiciones favorables a comportamientos promotores del autoritarismo, cada quien se siente realmente apoyado, pues la responsabilidad de cumplir con el mandato se la hace a sí mismo, y si falta a dicha promesa, la familia o amigos lo seguirán apoyando. Esta práctica es la que con mucho éxito ha sido aplicada por alcohólicos anónimos.
Es también una obligación de las organizaciones políticas democráticas conciliar sus intereses y tener una unidad de criterios que ayuden al rescate de la dignidad moral del ciudadano.

Conclusión

La dictadura de la postmodernidad es un mal social que se manifiesta en todas las instancias, desde el propio individuo, la familia, las empresas, hasta el gobierno. Los sostenedores de las dictaduras han tomado conciencia de que su existencia no es un asunto que depende de la camarilla que administra el régimen, ni del dictador de turno, que su fuerza mayor reside en ese apoyo sustancial de masas, cuya adscripción puede ser hasta involuntaria o inconsciente. Así se explica el éxito y perpetuación de las tiranías que se refrendan con elecciones ganadas. Con represión y ventajismo pueden ganar cualquier proceso electoral, sin hacer fraude en las máquinas de votación, ni en el acto de votar.
De este modo, un país con elecciones no significa en lo absoluto que exista democracia, puede existir una dictadura extrema que gana elecciones. Los procesos eleccionarios libres constituyen una condición inmanente y necesaria de una sociedad democrática, pero no son los marcadores definitivos y suficientes de la democracia. Los procesos electorales, al ser utilizados como marcadores de democracia, se han constituido en una coartada para que los regímenes totalitarios gocen de apoyo internacional. Es un poderoso argumento de falsa moral, que los países complacientes utilizan para eludir su obligación en la defensa de los derechos humanos a cambio de prebendas económicas y financieras de los países bajo dictadura.











[1] Miedo, terror, impunidad, colaboración, complicidad, indolencia, corrupción, anti política, anarquía social, “viveza criolla” y comportamiento evasivo

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